Las importaciones ponen en jaque al último fabricante local de calzado para marcas globales

La apertura comercial acelera despidos y deja al borde del cierre a una planta clave para el empleo industrial.

Actualidad06 de febrero de 2026 Infoempresas
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⌚ Tiempo de lectura estimado: 2 min

Una señal de alerta para la industria nacional

La industria del calzado atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. La combinación de apertura de importaciones, caída de la producción local y cambio en las estrategias de las grandes marcas dejó al borde del cierre a Dass, la única empresa que hoy fabrica calzado en Argentina para marcas globales como Adidas y Nike.

La planta ubicada en Eldorado, Misiones, enfrenta una situación crítica tras una seguidilla de despidos y recortes productivos que redujeron su escala a mínimos históricos. El escenario reaviva el debate sobre el impacto de las importaciones en el entramado industrial y el empleo.

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De polo productivo a operación mínima

Hace apenas unos años, Dass era un actor central del calzado deportivo nacional. En su mejor momento, la planta de Eldorado llegó a emplear 1.500 trabajadores y operaba con unas 60 líneas de producción simultáneas.

Hoy, la realidad es muy distinta. La dotación se redujo a alrededor de 220 operarios, con apenas 15 líneas activas, y en los últimos meses se concretaron 45 nuevos despidos, lo que implicó la pérdida de una línea completa y una merma productiva cercana a 1.000 pares diarios.

El retroceso no es aislado. En 2025, la empresa ya había cerrado su planta de Coronel Suárez, Buenos Aires, profundizando la concentración y achicamiento de su operación local.

Importaciones como factor determinante

El principal factor detrás de esta crisis es el ingreso masivo de calzado importado, especialmente desde Asia. Según representantes gremiales, marcas como Adidas y Nike optaron por reemplazar producción local por importaciones de productos terminados, una decisión que reduce costos pero deja sin sustento a la fabricación nacional.

Los números reflejan el desbalance: mientras que una de estas marcas importó alrededor de 12 millones de pares en pocos meses, la producción anual de la planta de Eldorado apenas alcanzó 700.000 pares. La brecha explica por qué la continuidad de la fábrica aparece cada vez más comprometida.

De fabricación integral a ensamblado

Otro cambio estructural fue la transformación del proceso productivo. En sus mejores años, Dass fabricaba calzado con una integración de insumos nacionales cercana al 30%. Hoy, gran parte de los componentes, incluidas las suelas, llegan del exterior.

La actividad local se fue reconvirtiendo en una tarea de ensamblado, cada vez con menor valor agregado y más dependiente de decisiones comerciales tomadas fuera del país. Este modelo resulta frágil frente a cualquier giro en la política de importaciones o en la estrategia de las casas matrices.

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El impacto sobre el empleo industrial

La situación genera una fuerte preocupación en Misiones y en todo el sector. La industria del calzado es intensiva en mano de obra, y cada puesto perdido tiene un efecto multiplicador negativo sobre proveedores, comercios y servicios locales.

Desde el gremio del sector advierten que el escenario actual genera incertidumbre permanente entre los trabajadores, que no saben si la planta continuará operando o si el cierre es solo una cuestión de tiempo. La falta de definiciones claras agrava el clima social y laboral.

Una tendencia que se repite en otros rubros

El caso de Dass no es aislado. En los últimos meses, otras empresas de indumentaria y calzado también atravesaron cierres, suspensiones o recortes ante el avance de importaciones. El patrón se repite: costos locales más altos, caída de la demanda interna y una apertura comercial que favorece el ingreso de productos terminados.

Para la industria, el problema no es solo la competencia externa, sino la velocidad y magnitud del cambio, que dificulta cualquier proceso de adaptación o reconversión productiva.

Qué implica para empresas y pymes

El cierre o achicamiento de plantas como Dass tiene un impacto que va más allá de una empresa puntual. Afecta a proveedores nacionales, talleres, logística y comercios, y debilita la capacidad del país de sostener producción industrial en sectores tradicionales.

Para pymes vinculadas a la cadena del calzado, la pérdida de un gran cliente local puede significar la desaparición de su principal fuente de ingresos.

El interior, el más expuesto

En el interior del país, los efectos son más profundos. En localidades donde una planta industrial concentra empleo y actividad, cada despido se traduce en menor consumo, caída de ventas y mayor fragilidad social.

Aunque Chaco no es sede de esta fábrica, el proceso es representativo de una dinámica que también afecta a industrias regionales chaqueñas, donde la producción local compite de manera desigual con bienes importados.

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Qué mirar hacia adelante

Para InfoEmpresas, el caso del calzado deportivo sintetiza un dilema central de la economía actual: cómo equilibrar apertura comercial, competitividad y sostenimiento del empleo industrial.

La continuidad de la producción local dependerá de decisiones de política económica, pero también de la capacidad de las empresas para agregar valor y de las marcas para definir si la Argentina seguirá siendo un país productor o solo un mercado de consumo.

El desenlace de la planta de Eldorado será una señal clara del rumbo que tomará la industria en los próximos años.

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