Mejora el poder de compra del agro y reabre decisiones de inversión en soja y maíz.

La relación insumo-producto se volvió más favorable y mejora la capacidad del productor para invertir.
Actualidad02 de febrero de 2026 Infoempresas
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⌚ Tiempo de lectura estimado: 2 min

Un inicio de año con números más amigables

El arranque de 2026 encontró al productor agrícola en una posición más sólida que un año atrás. La combinación de una suba en la cotización del maíz y una estabilidad en el precio de la soja mejoró la relación insumo-producto, un indicador clave para medir el poder de compra del sector.

Esta mejora no se traduce solo en mejores márgenes teóricos, sino en una mayor capacidad concreta para acceder a maquinaria, insumos y bienes de capital, en un contexto donde cada decisión de inversión se mide con cautela.

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Maquinaria: el rubro con mayor alivio

Uno de los datos más relevantes es el costo relativo de la maquinaria agrícola. Para el productor de soja, la compra de una cosechadora resultó sensiblemente más accesible: en diciembre se necesitaron 1.215,5 toneladas, lo que representa 513,9 toneladas menos que un año atrás.

En el caso del maíz, la relación también mostró una mejora mensual cercana al 4%, ubicándose en torno a las 2.195 toneladas por unidad. La suba del precio del cereal, cercana al 5,5%, fue determinante para este cambio.

Este escenario vuelve a poner sobre la mesa decisiones de renovación de equipos que habían sido postergadas en campañas anteriores.

Insumos: fertilizantes, semillas y fletes

Los fertilizantes aparecen entre los grandes beneficiados de esta mejora. El poder de compra frente a la urea mostró su cuarto mes consecutivo de avance: hoy se requieren 2,8 kilos de maíz por cada kilo de insumo, una relación más eficiente que la de fines de 2024.

En semillas, la relación también se tornó más favorable. En términos interanuales, se necesitan 25,9 kilos menos de grano para adquirir una bolsa, lo que reduce el costo relativo de implantación.

Los fletes, un factor clave en regiones alejadas de los puertos, mostraron una baja relativa del 5% mensual y del 13% interanual para un viaje tipo de 300 kilómetros, aliviando uno de los costos más sensibles para el interior productivo.

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Pick ups y bienes durables del productor

El mejor poder de compra también se refleja en bienes durables. En el caso de la soja, la relación para adquirir una pick up cerró en 101,4 toneladas por unidad, 36,7 toneladas menos que hace un año y un nivel 13% inferior al promedio de los últimos cinco años.

Este dato no es menor: la camioneta es una herramienta de trabajo clave para el productor y suele ser uno de los primeros bienes en postergar cuando la relación de precios se deteriora.

Combustible: el punto débil del esquema

No todo es alivio. El combustible aparece como la principal excepción. Para el productor de soja, el gasoil se encareció un 12% mensual, lo que obliga a destinar 0,4 kilos más de grano por litro.

En el caso del maíz, el impacto fue mayor: se necesitaron 6,9 kilos de grano por litro de combustible, reflejando que, pese a la mejora general, este insumo sigue presionando los costos operativos.

Impacto en el interior y decisiones de campaña

Para regiones agrícolas del interior, la mejora del poder de compra tiene un efecto directo en la planificación. Menores costos relativos en maquinaria e insumos permiten pensar en campañas más tecnificadas y en una mayor demanda de servicios asociados.

En provincias como Chaco, donde el margen es más ajustado por distancia y logística, estos cambios pueden marcar la diferencia entre una campaña defensiva y una con mayor nivel de inversión.

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Qué mirar hacia adelante

El agro vuelve a mostrar señales de recuperación en su capacidad de compra, aunque de manera selectiva. La mejora en maquinaria e insumos contrasta con un combustible que sigue encareciendo la estructura de costos.

Para InfoEmpresas, el dato central es que la relación de precios vuelve a habilitar decisiones de inversión en el sector agrícola. La sostenibilidad de este escenario dependerá de la evolución de los granos, los costos energéticos y la estabilidad macroeconómica en los próximos meses.

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