


Una creciente puede costarle a un productor ganadero más de $67 millones en apenas un mes



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La crecida del río Paraná no solamente amenaza los campos ganaderos de las islas: también puede convertirse en un verdadero golpe financiero para los productores. Evacuar 500 animales y afrontar un mes de sobrecostos de alimentación puede representar más de $67 millones, sin contar otras pérdidas asociadas a la emergencia.
Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) pone números a una situación que se repite ante cada creciente y demuestra que anticiparse puede significar un ahorro millonario.

Sacar el ganado a tiempo puede ahorrar $9 millones
El informe analiza tres establecimientos ganaderos ubicados en Entre Ríos y Santa Fe, tomando como referencia un campo de Villa Urquiza con 600 cabezas, de las cuales deben evacuarse 500.
Los resultados muestran diferencias importantes según el momento elegido para el traslado:
$20,52 millones: evacuación en condiciones normales.
$25,92 millones: traslado durante una alerta de creciente.
$29,52 millones: retiro durante una evacuación generalizada.
La diferencia entre actuar preventivamente y esperar hasta último momento alcanza los $9 millones, equivalentes a $18.000 adicionales por animal.
El operativo requiere aproximadamente tres días, 12 trabajadores y 18 viajes en embarcaciones con capacidad para 29 animales cada una.

El gasto más importante comienza después de la evacuación
Aunque retirar los animales representa una inversión considerable, el problema económico no termina cuando llegan a tierra firme.
Los productores necesitan conseguir campos alternativos, asegurar agua, contratar personal y garantizar la alimentación hasta que las condiciones permitan regresar.
En situaciones normales, alimentar un animal representa aproximadamente $14.000 mensuales. Sin embargo, durante una emergencia puede sumarse un gasto de $90.000 adicionales por cabeza cada 30 días.
Para un rodeo de 500 animales, esto significa $38 millones mensuales de sobrecosto, una cifra que supera ampliamente el valor del traslado inicial.
Si la creciente se prolonga, el impacto sobre la rentabilidad ganadera aumenta considerablemente.

No todas las islas enfrentan el mismo riesgo
El relevamiento también demuestra que las condiciones del terreno determinan los tiempos de respuesta.
En Villa Urquiza, una altura de 5,30 metros en el hidrómetro de Paraná obliga a evacuar la hacienda. En las islas de Victoria, una marca de 4,50 metros en Rosario puede dejar los campos sin superficie aprovechable.
En cambio, cerca de Puerto Gaboto, las zonas elevadas permiten mantener hasta 200 de los 330 animales relevados, siempre que exista alimento disponible.
Estas diferencias evidencian la importancia de contar con planes de contingencia ganadera adaptados a cada establecimiento.
Una emergencia que también afecta la rentabilidad
Los cálculos, realizados con valores de septiembre de 2026, no incluyen transporte terrestre, pérdidas de peso, gastos sanitarios, mortandad, daños en instalaciones ni el regreso a las islas.
Por lo tanto, el costo económico real puede ser considerablemente mayor.
Para los productores, la principal conclusión es clara: planificar la evacuación, reservar transporte y prever campos alternativos no solamente reduce riesgos para los animales, sino que también permite proteger el capital de trabajo ante una emergencia climática.




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