


La madera argentina vende más, pero pierde plata en el camino por los “peajes” antes de exportar



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Argentina tiene madera, industria y compradores internacionales. El problema aparece en el medio: cómo llevar esa producción desde el NEA hasta los mercados externos sin que buena parte de la rentabilidad quede atrapada en el camino.
La paradoja es contundente. Mientras las exportaciones de madera aserrada de pino aumentaron 22,89% durante los primeros ocho meses de 2026, las principales zonas forestales argentinas continúan ubicadas a más de 1.000 kilómetros de los grandes puertos de exportación.
Para un sector que compite internacionalmente por precio, cada kilómetro cuenta.

El NEA produce, pero está lejos de los puertos
Buena parte de la actividad forestoindustrial está concentrada en el nordeste argentino. Esa ubicación coloca a provincias como Misiones y Corrientes en el centro del negocio forestal, pero también obliga a recorrer enormes distancias antes de que la madera pueda salir del país.
El desafío, entonces, dejó de ser solamente productivo. La logística se convirtió en una variable estratégica para ganar mercados.
En los últimos años comenzaron a aparecer distintas alternativas: utilización de bitrenes, operación de contenedores desde el Puerto de Posadas, desarrollo del Puerto de Corrientes y expectativas alrededor del Puerto de Ituzaingó.
Pero ninguna infraestructura, por sí sola, parece suficiente.

El tren vuelve a entrar en la ecuación
Uno de los proyectos con mayor potencial pasa por recuperar protagonismo ferroviario.
El ferrocarril Urquiza atraviesa buena parte del corredor forestal y podría transformarse en una pieza central para movilizar grandes volúmenes de producción.
Las operaciones proyectadas permitirían transportar hasta 50.000 toneladas mensuales, equivalentes aproximadamente a 1.500 contenedores de 40 pies por mes.
También aparecen iniciativas para intervenir 210 kilómetros de vías y puentes y recuperar conexiones que permitirían vincular el corredor argentino con la red ferroviaria brasileña.
Esto abre una posibilidad mucho más amplia: que una empresa pueda decidir cómo sacar su producción según origen, destino, volumen y costo, en lugar de depender casi exclusivamente del transporte carretero.

Una salida regional para la madera argentina
La integración logística podría conectar la producción forestal con terminales argentinas, uruguayas y brasileñas, ampliando considerablemente las alternativas de exportación.
Además, el transporte fluvial aparece como otro componente de la ecuación.
Cambios regulatorios vinculados con el cabotaje podrían generar, según estimaciones sectoriales que todavía necesitan mayor análisis, ahorros de hasta USD 1.000 por contenedor. El impacto sería especialmente importante para productos de menor valor agregado, donde el transporte representa una proporción mayor del precio final.
El desafío ya no es solamente producir más
Argentina tiene recursos forestales, capacidad industrial y demanda internacional. El próximo salto competitivo pasa por otro lado: construir una logística multimodal capaz de conectar camiones, bitrenes, ferrocarriles, puertos y vías navegables.
Porque para la forestoindustria argentina existe una diferencia enorme entre tener un producto competitivo y lograr que ese producto llegue al mundo a un precio competitivo.
Y hoy, para buena parte de la madera producida en el NEA, los primeros 1.000 kilómetros pueden ser los más caros de toda la exportación.




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