


La carne baja de precio pero el consumo interno no logra reaccionar



⌚ Tiempo de lectura: 1:55 min.
La ecuación parece desafiar las reglas tradicionales del mercado. Hay menos carne disponible para el consumo interno, crecen las exportaciones y cae la faena, pero los precios en las carnicerías y supermercados no reaccionan.
Durante julio, el precio promedio de la carne vacuna registró en el AMBA una caída mensual del 0,7%, mientras que el pollo retrocedió 0,9% y el pechito de cerdo también bajó 0,9%.
El dato adquiere mayor relevancia porque la carne vacuna acumula cuatro meses de estancamiento, configurando una señal de debilidad de la demanda.
La carne vacuna sigue liderando los aumentos anuales
La fotografía cambia cuando se amplía la comparación a los últimos doce meses.
La carne vacuna registra una suba interanual superior al 50%, prácticamente el doble que otras proteínas. El pollo acumula un incremento cercano al 27%, mientras que la carne porcina ronda el 25%.
Esta diferencia muestra que el consumidor argentino continúa teniendo una fuerte preferencia por la carne vacuna, aunque actualmente encuentra mayores restricciones para convalidar nuevos aumentos de precios.
En Rosario, durante julio, los valores aumentaron apenas 0,5%, mientras que en Córdoba avanzaron 0,1%.

Menos hacienda, pero sin presión sobre los precios
Otro dato resulta particularmente significativo.
En los primeros diez días de agosto, el novillito promedió aproximadamente $4.800 por kilo vivo, frente a los $4.600 registrados en abril. En las vaquillonas, el promedio pasó de $4.500 a $4.600 en el mismo período.
Son movimientos reducidos considerando que la faena vacuna cayó alrededor del 9%.
En condiciones normales, una reducción de la oferta podría generar presión alcista. Sin embargo, esa reacción no aparece con fuerza ni en el ganado destinado al mercado interno ni en las góndolas.

Las exportaciones ganan participación
Al mismo tiempo, el mercado externo absorbe una proporción cada vez mayor de la producción argentina.
Entre enero y junio se exportaron alrededor de 411.000 toneladas res con hueso, equivalentes al 29% de la producción total.
El porcentaje resulta significativo frente al promedio histórico, que se ubicaba entre el 15% y el 20%.
Esto implica que el mercado interno enfrenta simultáneamente menor producción disponible y mayor demanda exportadora. A pesar de esa combinación, el precio al consumidor permanece prácticamente inmóvil.

El consumo se convierte en la variable decisiva
El comportamiento de la carne deja una lectura que trasciende al sector ganadero. Cuando una menor disponibilidad del producto no alcanza para impulsar los precios, el poder de compra de los hogares aparece como una de las principales restricciones del mercado.
Para frigoríficos, carnicerías, supermercados y productores, el desafío pasa entonces por seguir de cerca no solamente la oferta ganadera, sino también la evolución del consumo interno, poder adquisitivo, demanda de carne vacuna, precios de alimentos y comportamiento del consumidor.
La carne se convierte así en un termómetro económico: hay menos oferta, una mayor participación exportadora y, aun así, el mercado doméstico encuentra dificultades para absorber nuevos aumentos.




Energía distribuida: el modelo que puede bajar costos y acelerar la transición energética en Argentina

Más reservas y menos dependencia: la estrategia que explica Juan Carlos de Pablo

Energía distribuida: el modelo que puede bajar costos y acelerar la transición energética en Argentina

Producir en Argentina cuesta hasta 49% más que en el resto de América: qué insumos golpean la competitividad

Dólar, inflación y crédito: las 3 claves que pueden definir la próxima etapa de la economía argentina

Planes de capitalización y ahorro: cómo funcionan, generan intereses y permiten acceder a una adjudicación


