


Granja Tres Arroyos en crisis, deuda récord, plantas frenadas y productores al límite



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La crisis de Granja Tres Arroyos (GTA) ya dejó de ser un problema interno para convertirse en una señal de alarma para toda la industria avícola argentina. La empresa, que supo concentrar cerca del 35% del mercado nacional de pollos, enfrenta un escenario crítico marcado por deudas, paralización operativa y pérdida masiva de productores integrados.
Según un informe que circula entre proveedores y actores del sector, la compañía acumula una deuda superior a los $51.700 millones dentro del sistema financiero. A eso se suma el rechazo de más de 300 cheques sin fondos, por un monto cercano a los $7.000 millones.
La situación impacta de lleno en toda la cadena productiva.

Producción en caída y productores ahogados
Uno de los datos que más preocupa dentro del sector es la fuerte reducción de la actividad. La faena diaria habría caído de 700.000 pollos a apenas 200.000, reflejando una retracción cercana al 70%.
Además, la empresa ya habría perdido más del 85% de sus productores integrados, un golpe que complica aún más la continuidad operativa.
Fuentes vinculadas al sector aseguran que muchos productores siguen trabajando en condiciones extremas, afrontando gastos de electricidad, gas y mantenimiento con recursos propios, incluso vendiendo ganado vacuno y porcino para sostenerse.
En paralelo, crece la incertidumbre por la falta de respuestas claras sobre el futuro de la compañía.

Cheques rechazados, presión fiscal y salarios fragmentados
El deterioro financiero también se refleja en las obligaciones fiscales y previsionales. El informe menciona una deuda previsional exigible superior a $7.272 millones, además de atrasos tributarios y embargos impulsados por ARCA.
Dentro del sector advierten un “efecto pinza” financiero. Mientras la empresa intenta generar liquidez mediante facturación, los embargos sobre cuentas y cobros dificultan que el dinero llegue a proveedores, productores y salarios.
El conflicto también escala puertas adentro. En plantas vinculadas al complejo Wade, ex Cresta Roja, trabajadores denunciaron pagos fragmentados, salarios abonados en cuotas y creciente incertidumbre sobre aguinaldos y continuidad laboral.

Una crisis que preocupa a toda la industria
En el mercado ya se habla de un problema estructural y no solo financiero. La combinación de deuda, caída productiva, pérdida de productores y tensión laboral alimenta versiones sobre una posible convocatoria de acreedores o incluso una reestructuración profunda de la compañía.
La preocupación excede a Granja Tres Arroyos. El caso genera impacto en toda la cadena avícola, desde productores hasta transportistas, proveedores de insumos y trabajadores vinculados a una de las industrias alimenticias más importantes del país.




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