

McDonald’s apuesta a proveedores locales y consolida producción de cheddar en Santa Fe.



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Un acuerdo que transformó la cadena de abastecimiento
La decisión de McDonald’s de producir localmente su queso cheddar marcó un punto de inflexión en la relación entre grandes cadenas globales y proveedores nacionales. Desde 2013, la láctea santafesina Milkaut abastece a todos los locales de la marca en Argentina, en un esquema que combinó inversión, previsibilidad y sustitución de importaciones.
Lo que comenzó como una estrategia para asegurar volumen y calidad terminó convirtiéndose en un caso testigo de integración industrial, con impacto directo en la producción local y en el empleo.

Inversión, escala y previsibilidad
El acuerdo se formalizó a fines de 2013, cuando Milkaut realizó una inversión inicial cercana a los $30 millones para montar una línea específica de producción de queso cheddar. A cambio, McDonald’s —a través de su franquiciado regional— garantizó la compra de la totalidad del volumen producido, asegurando el retorno del desembolso.
Ese esquema permitió reemplazar importaciones por unos USD 10 millones anuales y trasladar la producción que antes se realizaba en Uruguay a suelo argentino. En 2014, la planta ya operaba con una capacidad cercana a las 4.000 toneladas anuales y generaba decenas de puestos de trabajo directos en Santa Fe.
Más valor agregado y expansión productiva
Un año después, el proyecto dio un nuevo salto con la incorporación de una línea de laminación de queso, que demandó una inversión adicional cercana a los $40 millones. Esta infraestructura permitió ampliar la producción, sumar presentaciones y escalar rápidamente el volumen mensual.
El resultado fue un abastecimiento sólido para más de 200 locales de McDonald’s en el país y la apertura de exportaciones regionales hacia mercados como Chile, Perú y Paraguay, integrando la producción santafesina a una cadena de valor regional.

Producción local con estándares internacionales
La materia prima proviene de tambos ubicados en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, bajo estándares internacionales de calidad. El proceso incluye prensado, salado y una maduración que puede extenderse entre 60 y 90 días, antes de transformarse en fetas o en salsa cheddar.
En la planta de Franck se realiza el laminado y envasado en frío, mientras que en San Jerónimo se elabora una receta exclusiva de salsa cheddar para la cadena, con ciclos productivos de apenas cuatro horas. La escala actual permite producir entre 7 y 16 toneladas por turno, según la demanda.
Impacto en la industria y el interior
El caso refleja cómo la articulación entre una multinacional y una empresa nacional puede fortalecer el entramado productivo del interior. Para la industria láctea, el acuerdo significó estabilidad de demanda, inversión sostenida y acceso a mercados externos.
En términos más amplios, muestra que la producción local no solo puede competir, sino también integrarse de manera eficiente a cadenas globales cuando existen reglas claras, volumen asegurado y planificación de largo plazo.

Qué deja esta experiencia
Para InfoEmpresas, el modelo de abastecimiento local de McDonald’s deja una lectura clara: la sustitución de importaciones no depende solo de restricciones, sino de acuerdos industriales que generen escala, previsibilidad y valor agregado.
En un contexto donde muchas empresas revisan sus cadenas de suministro, el caso santafesino muestra que la producción local puede ser una ventaja competitiva y un motor de desarrollo regional cuando se la integra de manera estratégica.



