

Tarjetas y combustibles: las comisiones se quedan con hasta el 22% del ingreso real.



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Vender combustible con tarjeta se volvió un problema estructural para las estaciones de servicio. Aunque la comisión promedio de las tarjetas ronda el 1,8%, en el negocio de los combustibles ese porcentaje se lleva hasta el 22% del ingreso real de la estación, una carga que amenaza la sustentabilidad del sector.
El dato expone una distorsión que impacta de lleno en Empresas, especialmente en un contexto de márgenes ajustados y alta presión impositiva.

El problema no es la comisión, sino sobre qué se aplica
A diferencia de otros rubros, las estaciones de servicio no perciben el total que paga el cliente en el surtidor. Su ingreso real es solo la comisión que reciben por la venta, que ronda el 8% del precio final en estaciones consignadas.
Cuando la tarjeta cobra su comisión sobre el 100% del valor del combustible, el efecto es desproporcionado:
una comisión del 1,8% sobre el precio final
equivale a más de una quinta parte del ingreso real de la estación.
En términos prácticos, la tarjeta termina ganando más que el expendedor en esa operación.
Impuestos: el agravante silencioso
El esquema se vuelve aún más problemático si se considera que cerca del 40% del precio del combustible son impuestos nacionales, provinciales y municipales. Sin embargo, las tarjetas calculan su comisión también sobre ese componente tributario, que no forma parte del ingreso de la estación.
Desde el sector lo califican como un sinsentido financiero: el expendedor absorbe el costo de una comisión aplicada sobre dinero que no le pertenece.
Billeteras virtuales, una alternativa más razonable
No todos los medios de pago generan el mismo impacto. Algunas billeteras virtuales aplican comisiones cercanas al 0,8%, un nivel que el sector considera más acorde a la realidad del negocio.
El reclamo no apunta contra la digitalización ni contra el uso de pagos electrónicos, sino contra un esquema de costos que no reconoce cómo funciona el negocio del combustible.

Plazos de cobro y ahogo financiero
A las comisiones se suma otro factor crítico: los plazos de acreditación, que pueden extenderse hasta 28 días. En un contexto de inflación, capital de trabajo limitado y costos crecientes, ese retraso agrava el ahogo financiero de las estaciones.
Para muchas Empresas, especialmente pymes del interior, vender más con tarjeta no siempre implica ganar más, sino asumir mayores costos financieros.
Impacto en el interior y en provincias como Chaco
Desde la mirada de InfoEmpresas, el problema se siente con más fuerza fuera de los grandes centros urbanos. En provincias como Chaco, donde los volúmenes son menores y los costos logísticos más altos, este esquema erosiona aún más la rentabilidad y limita inversiones, mantenimiento y empleo.
El sector reclama que la discusión llegue a la agenda de desregulación y revisión de costos que impulsa el Gobierno.

Vender más no siempre es ganar más
El crecimiento del uso de tarjetas dejó al descubierto una inequidad estructural. Mientras el sistema financiero cobra su comisión sobre el total del precio, las estaciones absorben un costo que puede llevarse más del 20% de su ingreso real. Resolver esta distorsión será clave para la supervivencia del sector y un tema central para la agenda de InfoEmpresas.



