

Nafta en Argentina: una brecha del 36% entre las provincias más caras y las más baratas.



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El precio de la nafta en Argentina dibuja un mapa de fuertes desigualdades regionales. Un relevamiento reciente muestra que la diferencia entre los valores extremos alcanza el 36%, una brecha que impacta de lleno en el bolsillo de las familias y en los costos de transporte y logística de las empresas.
El fenómeno no es nuevo, pero se mantiene con fuerza: dónde se carga combustible importa —y mucho—.

Las provincias más caras y las más baratas
El ranking por provincias deja un contraste marcado. En el extremo más barato, se ubica Tierra del Fuego, con valores sensiblemente por debajo del promedio nacional. La Patagonia en general concentra los precios más bajos, con Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa dentro del grupo más accesible.
En el otro extremo, Salta aparece como la provincia más cara para cargar nafta, seguida por Formosa, La Rioja, Misiones, Santa Fe y Corrientes. En estas jurisdicciones, el precio final refleja una combinación de mayor presión impositiva y costos logísticos.
Por qué existe tanta diferencia
La explicación es estructural y responde a dos factores centrales:
Distancia a los centros de distribución, que encarece el transporte del combustible.
Tasas provinciales y municipales, que se aplican sobre el precio final y varían según la jurisdicción.
Aunque el análisis toma como referencia la nafta súper, la relación de precios se mantiene constante para nafta premium, gasoil y GNC, lo que amplifica el impacto sobre toda la cadena productiva.
Desigualdades dentro de una misma provincia
La dispersión no solo se da entre provincias. Dentro de una misma jurisdicción, los valores pueden variar de manera significativa.
En territorio bonaerense, por ejemplo, hay localidades donde el litro supera ampliamente el promedio, mientras que en otras zonas —especialmente hacia el sur— los precios son sensiblemente menores. La lógica se repite en distintos puntos del país, reforzando la idea de que la ubicación exacta de la estación es determinante.

Ruta vs. destino: un costo clave para el turismo
Otro dato relevante es la diferencia entre estaciones de “tránsito” y de “destino”, especialmente en temporadas altas. En general, cargar en la ruta resulta más caro que hacerlo en la ciudad o localidad de destino.
Este patrón afecta a quienes viajan largas distancias y eleva el costo total del traslado, un factor a considerar tanto por turistas como por transportistas y empresas de servicios.
Cuánto pesa en el bolsillo llenar el tanque
Más allá del precio nominal, el análisis del costo real de llenar un tanque muestra que, medido en términos históricos, hoy se ubica entre los valores más bajos de los últimos ocho años.
En promedio, llenar un tanque estándar demanda alrededor de $99.000, y el esfuerzo salarial necesario representa cerca del 5% del salario registrado promedio, un nivel levemente inferior al observado en períodos anteriores. Aun así, la brecha regional hace que ese esfuerzo no sea igual para todos.
Qué implica para empresas y economías regionales
Para Empresas, transportistas y pymes —incluidas las de Chaco— el mapa de precios del combustible tiene consecuencias directas:
mayores costos logísticos en provincias con precios altos
pérdida de competitividad regional
presión adicional sobre precios finales
El combustible no solo afecta al automovilista: se traslada a toda la economía, desde el transporte público hasta el precio de los bienes que llegan a la góndola.

Un país con precios distintos para el mismo producto
El ranking de la nafta confirma una realidad persistente: en Argentina, el precio del combustible depende más del lugar que del surtidor. Con una brecha del 36% entre extremos, el desafío sigue siendo reducir distorsiones impositivas y logísticas para evitar que el costo del transporte profundice las desigualdades regionales.
Un tema clave para la agenda de InfoEmpresas, por su impacto directo en la competitividad y el costo de vida.



